El último domingo, en una entrevista televisiva, el expresidente Martín Vizcarra afirmó que está evaluando la posibilidad de postular al Congreso en las elecciones de abril. Dijo también que no ha conversado todavía con ningún partido al respecto –aunque se sabe de un acercamiento con Somos Perú–, pero que, en cualquier caso, su participación tendría que darse encabezando una lista. Finalmente, interrogado sobre las motivaciones para hacerlo, señaló que no cree que las cosas puedan “quedar en el aire”. La reforma política trunca le resultaría, según explicó, el mayor acicate para tentar una curul el próximo año. Particularmente, en lo que concierne a la supervivencia de la inmunidad parlamentaria.

Pues bien, lo anunciado por el exmandatario merece algunas observaciones. En primer lugar, hay que anotar que el derecho a participar en los comicios lo asiste y que, de acuerdo con las normas electorales vigentes, podría hacerlo… Pero solo como invitado. Como se recuerda, el señor Vizcarra no milita en partido político alguno y, en consecuencia, mal podría figurar en las listas que van a las elecciones internas en cada uno de ellos. Hasta donde se sabe, invitaciones como las que necesitaría hasta ahora no se han anunciado. Y menos todavía, una en la que se le ofrezca encabezar la nómina de candidatos.

En cuanto a los asuntos que podrían quedar en el aire si él no llegase al Congreso, habría que preguntarse por qué esa misma inquietud no lo movió a impulsar una lista “oficialista” en las elecciones parlamentarias de enero: un esfuerzo que nos habría ahorrado muchos incordios entre el Ejecutivo y el Legislativo durante el año que termina.

Por último, cabe precisar que, en el contexto de las investigaciones por corrupción que se le siguen, más que un empeño encaminado a acabar con la inmunidad parlamentaria, su eventual postulación dejaría el sabor de ser un intento de envolverse en ella. Será interesante, en ese sentido, comprobar qué partido podría estar dispuesto a facilitarle esa posibilidad.