Luego de una larga gira por el norte y sur del país, Alfredo Barnechea tomó la decisión de renunciar a su precandidatura presidencial por Acción Popular rumbo a las elecciones del 2021. Esto se produce cuando el partido fundado por Fernando Belaunde se encuentra en su peor momento en los últimos años, luego de la crisis vivida durante el breve gobierno de su correligionario Manuel Merino.

“Primero estuvo en el sur; luego en el norte, en Piura, Tumbes, Chiclayo, Lambayeque, Trujillo. Creo que después de esa gira se ha dado cuenta que el partido no debe participar. Como él no puede convencer al partido, él toma la decisión de manera independiente”, señaló el excongresista Víctor Andrés García Belaunde. El jueves 19 de noviembre, Barnechea le comentó su decisión a sus más cercanos colaboradores.

El domingo, el excandidato publicó un video en el que dijo: “Acción Popular carece, en la actualidad, incluso de dirigentes y se encuentra severamente dividido. No me siento capaz de representar un partido así. Y por eso he decidido retirar mi candidatura de las primarias del partido”.

La situación de Acción Popular es crítica. ¿A qué se deben los errores del partido? El politólogo Mauricio Zavaleta considera que estos “se deben a que son un partido no muy organizado y que está compuesto por una serie de individuos diversos que no necesariamente coinciden en materia de política y estrategia”.

Los motivos de la crisis interna

En los últimos años, Acción Popular vivió una montaña rusa electoral. En el 2016, con Barnechea como candidato presidencial, obtuvo el cuarto lugar en las elecciones generales, metió cinco congresistas; y preparó el terreno para los buenos resultados de los comicios regionales y municipales.

Para el politólogo e investigador del IEP Jorge Aragón, este fue el momento de despegue del partido. “Antes de esta elección, AP era un partido como otros que subsistía. Barnechea le da mayor visibilidad, y tiene que ver con sus características personales y su capacidad para articular un discurso”, dice.

En el 2018, se convirtió en la segunda fuerza política a nivel regional, al obtener tres gobiernos regionales, 14 alcaldías provinciales y 119 distritales. En el 2020, obtuvieron la bancada más numerosa (24) del fraccionado Congreso complementario.

“El partido había salido fortalecido porque no había sido gobierno durante el último periodo democrático, salvo en la transición. No había estado involucrado en casos de corrupción, ni en polémicas, pero era un símbolo reconocible. Fue atractivo”, sostiene Zavaleta.

Tras los resultados de enero, el análisis al interior del partido era que su éxito electoral en el 2021 dependería del comportamiento de la bancada y de la gestión de Merino como presidente del Parlamento. Hoy, el partido está dividido.

En su video de renuncia, Barnechea ha dado algunas claves sobre la situación del partido. En primer lugar, el partido no tiene dirigentes con mandato vigente, lo cual ha generado varias discusiones en el partido. Mesías Guevara, presidente de esta agrupación, debió dejar el cargo a finales del 2019.

El partido no tuvo un debate orgánico para decidir su posición respecto a la destitución de Vizcarra. La bancada parlamentaria definió su postura sin consultar con el comité político, pues Guevara tiene el mandato vencido, refirió Ricardo Burga, vocero alterno de esa agrupación.

“No estoy de acuerdo con las decisiones políticas tomadas por los representantes de Acción Popular que nunca me fueron consultadas”, dijo Barnechea en su video, en referencia a la decisión de la mayoría de apoyar la vacancia.

El alcalde Jorge Muñoz le dijo a este Diario –cuando aún era militante del partido– que tampoco le preguntaron a él qué pensaba sobre esta situación.

El proceso electoral de enero del 2020 agarró al partido en plena preparación para el congreso nacional en el que renovarían a sus cuadros. Pero hasta ahora no lo han hecho. Luego de asumir la presidencia de la República, Manuel Merino envió una carta a Alan Kessel, quien ejerció como secretario general del partido, para solicitarle una licencia a su militancia. Pero el mandato de Kessel también se encuentra vencido.

Sobre la ausencia de liderazgos claros, el politólogo Aragón señala que “tienen varios años de problemas, y tienen varios grupos. Cada grupo tiene lo que los otros carecen: los grupos vinculados a Yonhy Lescano y Mesías Guevara tienen conexión con cierta base social; Barnechea tiene el reconocimiento público; y Diez Canseco tiene los recursos. Parte de su problema es esta fragmentación”.

Ninguno de estos sectores ha logrado imponerse en los últimos años, y las elecciones internas iban a ser un mecanismo para que al menos se defina quién tenía mayoría para elegir al candidato presidencial.

“Me parece que Acción Popular está siempre huyendo hacia adelante, tratando de resolver la situación de momento sin resolver su problema original: que no logran organizarse como un partido mínimamente con una dirección nacional”, señala Aragón.

“A mí lo que me llama poderosamente la atención es que nadie ha podido controlar a la bancada en el Congreso, darles una direccionalidad”, complementa el politólogo.

A esto, Mauricio Zavaleta añade que en AP hay muchos independientes, como lo fue el propio Jorge Muñoz. “Cuando tienes un grupo tan heterogéneo, con agendas tan distintas, donde no puedes coordinar ni fondo ni forma, es muy fácil que cometas muchos errores y frente a los ciudadanos te muestres inconsistente”, señala.

La crisis de Merino

En segundo lugar, la crisis ocasionada a raíz de la destitución de Vizcarra y el gobierno de Merino dividió al partido. El sector de centro-derecha –integrado por García Belaunde, Raúl Diez Canseco y los Del Águila– respaldó la decisión de la mayoría de la bancada; mientras el sector de izquierda –liderado por Yonhy Lescano y Guevara– lo rechazó. Las tensiones entre las facciones que ya existían se han incrementado.

“Hay mucha gente que está en desacuerdo con lo que ha pasado, otras en acuerdo; no hay una posición clara de algunos sectores. Merino que era un héroe, ahora ya no lo es. […] Todas las cosas que han pasado han dividido mucho al partido; ya estaba dividido, pero todo esto ha contribuido”, sostiene García Belaunde.

Tampoco comparten la interpretación sobre estos hechos y las causas de la crisis. De un lado, Guevara pidió la renuncia de Merino y de los 18 acciopopulistas que votaron a favor de la vacancia. Mientras, Burga ha acusado al Partido Morado de incentivar a los que salieron a marchar.

Armando Villanueva, excompañero de la fórmula presidencial de Barnechea, señaló que la semana pasada habían conversado sobre la posibilidad de que Acción Popular dé un paso al costado para que pueda organizarse mejor de cara a los siguientes procesos electorales. Era difícil que Acción Popular tome la decisión de no participar en las elecciones del 2021 –como solución a su crisis de institucionalidad–, pues ya habían candidatos inscritos a la presidencia, Congreso y Parlamento Andino.

En la evaluación de la crisis que hicieron junto a Barnechea, señala Villanueva, creían que las protestas contra Merino “estaban manipuladas y habían trascendido más de lo que pudieron haber calculado y pensado en algún momento”.

“La población inexplicablemente había tildado de golpista a Merino y comprometido a Acción Popular con el saqueo y la supuesta corrupción del Estado, y eso había cundido en la ciudadanía digamos de modo contundente en el momento. Eso no se explicaba bien”, añade. Uno de los temas que generó mayor incomodidad fue las acusaciones de “golpistas”, señalan fuentes de ese partido. Eso lastimaba la tradición del partido, afectado por el golpe de Estado de 1968.

“Pero eso nos daba, contrariamente, la fortaleza como fórmula presidencial para explicar con calma aquello que la ciudadanía empieza a asumir como propia: que lo que ha habido ha sido una manipulación burda para promover un golpe que ha colocado al nuevo régimen [de Francisco Sagasti] en el poder”, sostiene Villanueva.

Para Aragón, sin la experiencia del gobierno de Merino, la crisis institucional se hubiera maquillado mejor.

En tercer lugar, el plenario del partido tomó una decisión que los colocaba en una situación difícil para el próximo proceso electoral: no aceptar invitados en las listas al Congreso. Barnechea también dijo que esta decisión “priva al país de la colaboración de valiosos independientes, sobre todo en un momento en el que la inmensa mayoría de los peruanos no se reconoce en ningún partido político”.

La decisión de no incluir candidatos designados ya la habían tomado en las elecciones del Congreso complementario. Lo que hicieron esta vez fue ratificar esa política. Pero varias voces, entre ellas Barnechea y García Belaunde, se oponían.

El interés que despertaba Acción Popular antes de la crisis también estaba fragmentado. La encuesta de El Comercio-Ipsos de octubre mostraba que si bien Barnechea solo tenía 3% de intención de voto, este era mucho más alto en los niveles socio económicos A y C: 12% y 5%. En cambio, Lescano solo alcanzaba 1% en el NSE A, pero alcanzaba 6% en el NSE B.

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Barnechea no logró consolidar su liderazgo en el partido en los últimos años. “Barnechea no quiso comerse el pleito de reorganizar AP, comprarse un montón de pleitos, pero también en su cabeza debe haber estado la idea que esa era una tarea que no tenía visos de que podía terminar necesariamente bien. Quizás era más fácil apuntar a ser candidato en el 2021 sin pelearse que hacer todo el trabajo”, sostiene Aragón.

“El principal fracaso de Barnechea ha sido no terminar como un candidato con el que la gente diga: ‘de todas maneras va a pelear la segunda vuelta’. Al no poder posicionarse de esa forma, surge un montón de oposición. Y la gente que está en la organización no se aglutina detrás suyo porque no se le ve como un candidato claramente viable. Eso cambia cuando tienes un candidato que sabes que va a sacar los votos”, sostiene Zavaleta.

“Los partidos tienen tres tipos de capitales: organizativo, ideológico y el liderazgo. Acción Popular no tiene ninguno”, añade el politólogo.

¿Será relevante electoralmente que algunos sectores de Acción Popular se hayan opuesto a la vacancia de Vizcarra? Para Aragón, AP ha quedado como uno de los partidos que formó parte del bloque vacador.

Ahora, la elección interna se definirá entre los excongresistas Yonhy Lescano y Edmundo del Águila Herrera, así como Luis Enrique Gálvez.

Este es el primer pronunciamiento de Manuel Merino tras renunciar a la Presidencia:

(Video: Difusión)

VIDEO RELACIONADO:

Ricardo Burga, que se hizo conocido por recibir un puñetazo de Carlos Ezeta, acusó directamente al Partido Morado azuzar a los manifestantes.