El lunes 9 de noviembre, el pleno del Congreso decidió vacar por permanente incapacidad moral al entonces presidente Martín Vizcarra. Dicha medida originó que Manuel Merino de Lama, expresidente del Parlamento, tome la posta del Gobierno y nombre a un Gabinete que generó protestas a nivel nacional, las cuales forzaron la renuncia del militante de Acción Popular. Pero una semana después del inicio del más reciente capítulo de crisis política en el Perú, las aguas parecen empezar a calmarse con la asunción de Francisco Sagasti, legislador del Partido Morado, al poder.

Sagasti fue electo este lunes como presidente de la renovada Mesa Directiva del Parlamento, pues los integrantes de la anterior renunciaron. La medida —por la que el ingeniero asumirá este martes la presidencia del Perú— llega más de un día después de la renuncia de Merino de Lama e implica que el país haya tenido en una semana a tres jefes de Estado.

Idas y vueltas, nombres por aquí y por allá, tensión y, sobre todo, espera, fue lo que hubo hasta antes de conocerse la decisión del Congreso que encumbra a Sagasti. Las bancadas no se pusieron de acuerdo el domingo y rechazaron la lista única a la Mesa Directiva que encabezó Rocío Silva Santisteban, del Frente Amplio.

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Pero Silva Santisteban, finalmente, condujo la sesión del pleno del lunes en la que, también con una lista única encabezada por Sagasti, los grupos parlamentarios lograron acabar con la incertidumbre. Al menos con la de los últimos días, una incertidumbre originada el pasado lunes 9 y que tuvo en medio el descontento popular, marchas reprimidas por la policía, heridos y dos muertos que son llorados no solo por sus familiares.

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Pese a todo ello, Francisco Sagasti representa la salida más adecuada a la última crisis, según coinciden politólogos consultados por El Comercio.

“Ha sido muy traumática la salida de Manuel Merino y dolorosa en un contexto de muerte de jóvenes y represión policial. Uno hubiera esperado que el actuar del Parlamento hubiera sido mejor, pero el del domingo fue totalmente lamentable. No se ponían de acuerdo, daba nuevamente la impresión de ser una especia de repartija, de no soltar el poder, no observar lo que sucede en la calle. Sagasti es la opción más apaciguante, menos traumática después de todo lo que ha pasado”, sostiene la politólogoa Katherine Zegarra.

Advierte, sin embargo, que si bien Sagasti puede tener un perfil de conciliación, el devenir de su Gobierno no solo dependerá de él. “No hay que creer que el Congreso va a cambiar de forma de actuar de la nada”, apunta.

En la lectura del politólogo Juan de la Puente, lo que empezó como “un golpe parlamentario” ha terminado con un movimiento en pro de la democracia y de la resolución del conflicto Ejecutivo-Legislativo.

“Eso no significa que no podrá haber dificultades en el futuro. En toda la línea hay una derrota de la coalición vacadora. La presidencia de Sagasti en una Mesa Directiva que incluye al Frente Amplio y una parte de Somos Perú y Acción Popular es la expresión de la ruptura de la coalición que hizo la vacancia. Frente a la política grupal, la tensión, el radicalismo en la palabra y el encono de poderes aparece una figura totalmente distinta, que es atemperada, de formas, protocolar, no polarizante, no antagónica. Es un cambio sustantivo”, considera.

Omar Awapara, también politólogo, destaca la amplia votación a favor de Sagasti —luego de la difícil conformación de una fórmula y la falta de consenso el domingo— como un indicador del acuerdo en el Congreso para llegar a la conclusión de que la lista planteada “era la más correcta”.

Pero advierte que “el escenario puede cambiar mañana, el riesgo continúa, dependerá de la coyuntura diaria. Esta crisis ha hecho que se debilite un poco ese ímpetu”.

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El reto del Gabinete

El primer reto que tendrá el gobierno de Sagasti es conformar un Gabinete con legitimidad ciudadana, considerando el rechazo al gobierno de Merino de Lama, que nombró a un Consejo de Ministros encabezado por el excongresista Ántero Flores-Aráoz.

De la Puente dice esperar que el Gabinete del gobierno de transición sea plural, eficaz y coherente, más allá del concepto de ‘ancha base’.

“Esperaría que llame a ministros y ministras que han actuado de manera correcta. Me parece importante que vuelvan ministros que sí han mostrado un buen desempeño. Tiene un tiempo corto, no es una persona muy experimentada políticamente. Si logra manejar un Gabinete que contente a la mayoría del Congreso y a la sociedad, podría terminar de una manera exitosa su gobierno”, comenta Zegarra en alusión a funcionarios del gobierno de Martín Vizcarra.

Una postura similar tiene Awapara. Indica que un Gabinete con ministros de la era Vizcarra podría dejar expuesto al Gobierno ante demandas desde el Poder Legislativo. “Es un Congreso opositor, eso no ha cambiado”, acota.

“Sagasti tendrá que hilar muy fino, tiene que enfrentar crisis graves. Probablemente termine recurriendo a figuras del gobierno de Vizcarra. Pero tendría que ver la forma, ahora sí, de tener un Gabinete sin una repartija, pero sí de alguna manera que pueda aplacar un poco la necesidad de protagonismo de partidos como Acción Popular, Alianza para el Progreso, Frente Amplio”, refiere.

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Un partido en campaña

La llegada de Francisco Sagasti a Palacio de Gobierno se da, además, en medio de la campaña electoral rumbo a los comicios generales del 2021, en la que participa el Partido Morado, agrupación de la que es fundador.

Julio Guzmán, precandidato presidencial de la organización, promovió la llegada de Sagasti a la presidencia del Congreso, reconociendo que, de algún modo, ponía “en riesgo” sus aspiraciones para llegar a Palacio, según declaró a Canal N el domingo. Sagasti es parte de dicha plancha, de la cual, según se ha podido conocer, se alejará.

A nivel de la correlación de fuerzas en el Congreso, la Mesa Directiva, con Sagasti en la presidencia del país, quedará en manos de Mirtha Vásquez, del Frente Amplio. “Se ha tomado la mejor decisión que se ha podido tomar en este momento. Sería una visión chata, miope, reducida y muy simplona creer que esto es un asunto específico que favorece a una bancada u otra. Valentín Paniagua pertenecía a una bancada de tres miembros de 120 congresistas”, dice Juan de la Puente.

Katherine Zegarra manifiesta que el Partido Morado ha estado en medio de un escenario complejo de negociación, dependiendo de distintos actores heterogéneos.

Por su parte, Omar Awapara considera que el partido no tuvo mayor capacidad de maniobra por tener solo 9 integrantes en un Parlamento de 130 miembros, aunque a su favor estuvo el hecho de votar en bloque contra la vacancia de Martín Vizcarra. “Ha sido una salida que ha demorado, pero que esperemos no sea polarizante, que sea pacífica para estos días que han sido bien convulsionados”, finaliza.

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