Los lambayecanos pasaban una serena tarde de domingo cuando un ruido extraño y ensordecedor, que semejaba gigantes flotillas de aviones, empezó a incrementarse. Esa fue la alarma natural que precedió el inesperado embate de una cadena de enormes olas que barrieron las playas del departamento norteño.

Según algunos testigos, estas montañas de agua pasaron los 50 metros de altura, sobre todo en los puertos de Eten y Pimentel, y en las caletas Santa Rosa y San José, dejando varadas embarcaciones y lanchas.

“Por fortuna, no obstante la magnitud del fenómeno que castigó los puertos indicados, el número de víctimas fue reducido debido a que la población fue puesta en alerta por el terrible ruido que anunció la invasión de las aguas”, informó El Comercio.

En Pimentel cundió el pánico cuando la gente observó desde la playa que unas cinco millas mar adentro se formaba un gigantesco muro de agua, que lentamente avanzaba hacia la costa. En todas estas localidadaes, ninguno de sus habitantes pudo confirmar si se sintió un movimiento de tierra previo.

Vista aérea de la Caleta San José cubierta por las aguas luego del devastador maretazo. (Foto: GEC El Comercio)

Vista aérea de la Caleta San José cubierta por las aguas luego del devastador maretazo. (Foto: GEC El Comercio)

“Esto dio oportunidad a los pobladores para alejarse rápidamente hacia las partes altas, especialmente en dirección hacia la Carretera Panamericana”, dice la nota del decano.

En el puerto de Eten el fenómeno se prolongó por 15 minutos, y luego de que la zona quedó arrasada, se vivieron actos de pillaje.

La primera ola que alcanzó la costa cubrió totalmente el largo del muelle del puerto, yendo a estrellarse contra el muro del malecón, al que sobrepasó para avanzar unos 600 metros tierra adentro, llevándose consigo un apreciable número de embarcaciones, que se encontraban ancladas en la bahía.

Otras olas

A la primera ola le siguieron otras de menor volumen, que destruyeron viviendas cercanas a la playa, formándose en la zona varias “lagunas”. Los observatorios de Berkeley en Estados Unidos y el de Tokio en Japón sí registraron un sismo, probablemente, mar adentro.

Al día siguiente, el 21 de noviembre, se registraron tres movimientos sísmicos que volvieron a crear incertidumbre. Para ese día la ayuda había empezado a llegar a las zonas afectadas.

Actualmente este tipo de fenómenos son considerados como tsunamis, mientras el maremoto se refiere al movimiento sísmico acaecido en las profundidades de los océanos. Los maremotos normalmente generan los tsunamis.

El más violento en el presente siglo fue el del 2004, en el sudeste asiático. Mientras en el Perú recordamos el maretazo acontecido el 25 de marzo de 1983 en Piura y Tumbes, que provocó 9 muertos, 33 desaparecidos y más de 52 naves hundidas. El 18 de mayo de ese año se repitió el fenómeno en Paita, causando el naufragio de 43 naves.

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